El diputado nacional Alberto Benegas Lynch (h) expresó desde Corrientes junto al diputado nacional Lisandro Almirón una visión crítica sobre el funcionamiento del Congreso de la Nación. Advirtió sobre la falta de eficiencia en los debates y el elevado costo del sistema legislativo. Propuso medidas para optimizar el trabajo parlamentario, como la implementación de reuniones virtuales y la derogación de normativas que considera perjudiciales para el sector privado. Defendió el pragmatismo en la gestión política y explicó que las reformas impulsadas por el gobierno de Javier Milei deben avanzar dentro de las limitaciones del sistema legislativo.
El diputado nacional Alberto Benegas Lynch (h) expuso hoy junto al diputado nacional Lisandro Almirón en Corrientes sobre su experiencia en el Congreso de la Nación, sobre el cual expresó una visión crítica. En su análisis, destacó la falta de eficiencia y el alto costo del sistema parlamentario, señalando que muchas sesiones se ocupan con discusiones irrelevantes para la ciudadanía.
«En muchas comisiones pedí el micrófono para decir: muchachos, si fuéramos una empresa privada, nos echan a patadas a todos», afirmó el legislador. Cuestionó el gasto de recursos en sesiones que, según él, no abordan temas de relevancia inmediata. En este sentido, sostuvo que el Congreso se ha convertido en un «teatro» donde los legisladores interpretan distintos roles de cara al público, pero luego fuera de cámara mantienen relaciones más cordiales.
Benegas Lynch también criticó la composición del Congreso, señalando que muchos legisladores han construido carreras políticas sin experiencia en el sector privado. «La mayor parte ha comprado un ticket para vivir de la gente», expresó, subrayando su descontento con lo que considera una desconexión entre la dirigencia política y la realidad de los ciudadanos.
En cuanto a la dinámica interna del Parlamento, el diputado sugirió modificaciones para optimizar el trabajo legislativo y reducir costos. Propuso que las reuniones de comisión se realicen de manera virtual, recordando que en 2020 se implementó la modalidad remota debido a la pandemia. «Si las comisiones fueran por Zoom y se utilizaran firmas digitales, se reducirían significativamente los gastos», argumentó.
En su análisis sobre la labor parlamentaria, el legislador sostuvo que, en los últimos 40 años, la producción legislativa ha generado más trabas que soluciones. «En este tiempo se ha legislado contra la vida, la libertad y la propiedad», expresó. Planteó que, en lugar de aprobar nuevas regulaciones, el Congreso debería centrarse en la derogación de normas que dificultan el desarrollo del sector privado.
Benegas Lynch destacó el deber de recuperar el nivel de debate que caracterizaba al Congreso en el pasado. «A comienzos del siglo XX, políticos y académicos de Europa revisaban las actas de nuestros debates por su excelencia», recordó. En contraste, describió la actualidad parlamentaria como un escenario caótico, donde prevalece la confrontación estéril.
EL PRAGMATISMO EN LA GESTIÓN POLÍTICA
El diputado también abordó el debate sobre el purismo ideológico en la política y defendió el pragmatismo como herramienta para alcanzar cambios concretos. Reconoció que, en un sistema legislativo con múltiples actores, es necesario negociar para lograr avances. «En la política, como en todos los órdenes de la vida, lo perfecto es enemigo de lo posible», sostuvo.
En este sentido, explicó que la Ley Bases impulsada por el gobierno de Javier Milei debió ser modificada para obtener apoyo suficiente en el Congreso. «De 41 empresas estatales que se querían privatizar, terminamos con cuatro», ejemplificó, señalando que, pese a las limitaciones, el resultado representó un avance dentro de lo posible.
Respecto a las críticas por la velocidad de las reformas, Benegas Lynch argumentó que el proceso de transformación requiere tiempo y que no puede medirse solo en momentos aislados. «No me saques la foto, sacame la película, de dónde venimos y hacia dónde vamos», expresó. Para ilustrar la situación, utilizó una metáfora sobre la gestión de Milei: «Era una pileta de agua podrida y pestilente, donde Javier puso un tubito de agua cristalina. Va a empezar a rebalsar y a purificar, pero hoy la foto es una cosa marmolada entre agua podrida y un poquito de cristalina».
Además, destacó el papel de la ministra de Capital Humano, Sandra Pettovello, en la reestructuración de la asistencia social. «Está haciendo un laburo formidable», afirmó, mencionando que la gestión gubernamental ha avanzado en la reorganización del gasto público.
El diputado también se refirió al rol del Estado en la economía y la regulación de los sectores productivos. Según su visión, el aparato estatal ha crecido de manera desproporcionada y ha pasado de proteger los derechos ciudadanos a convertirse en un obstáculo para el desarrollo. «Queremos Estado para que proteja nuestros derechos, no para que controle nuestras vidas y nuestros patrimonios», sostuvo.
En cuanto a las futuras elecciones, Benegas Lynch se mostró optimista respecto a la consolidación de su espacio político. Mencionó que se están sumando «refuerzos» al equipo oficialista y confió en que el rumbo de la gestión actual será respaldado por la ciudadanía.
El diputado reafirmó su compromiso con las ideas liberales y la reducción de la intervención estatal en la economía. «Venimos del quinto subsuelo del infierno, vamos subiendo unos peldaños. Pasamos al cuarto subsuelo, que hace calor todavía», expresó, utilizando una metáfora para describir la complejidad del proceso de reformas.
Finalmente, insistió en la importancia de la continuidad de las políticas de su espacio político para consolidar los cambios iniciados. «Depende de la gente hacia dónde quiere ir», concluyó, remarcando que la dirección del país está en manos de sus ciudadanos.